Si hay una palabra que define instantáneamente la calidez, la complicidad y la cultura urbana de Colombia, esa es “parcero” (frecuentemente abreviada como parce). Utilizada para referirse a un amigo entrañable, hermano del alma o compañero de confianza, su evolución lingüística es sumamente interesante y refleja el mestizaje cultural del país cafetero.
De la jerga marginal a la identidad nacional
Aunque hoy en día su uso se ha extendido por todas las clases sociales y regiones de Colombia (y exportado al resto del mundo gracias a la música urbana), sus raíces se remontan a las décadas de los años 70 y 80 en los barrios populares de Medellín y Bogotá.
Las dos teorías etimológicas principales
Existen principalmente dos líneas de investigación sobre el origen del término:
1- La teoría portuguesa y el comercio:
Algunos lingüistas sugieren que proviene de una deformación del término portugués “parceiro” (socio o compañero comercial), el cual pudo haber llegado a través de marineros e intercambios comerciales en los puertos colombianos.
2- La influencia del dialecto caló (gitano):
Otra teoría apunta a una derivación de la palabra “parcería” o expresiones gitanas ibéricas arraigadas en el habla popular, adaptadas por los jóvenes urbanos como sinónimo de lealtad y hermandad callejera.
Independientemente de su raíz exacta, hoy en día decir parcero es sinónimo de fraternidad inquebrantable en la cultura colombiana.










