El gobierno colombiano puso sobre la mesa una directriz tajante frente al manejo de la población extranjera en el país. Con la frase “Primero los colombianos, segundo los colombianos y tercero los colombianos”, el presidente Abelardo de la Espriella dio luz verde a una serie de operativos de control que comenzarán de inmediato en Barranquilla.
La orden directa es clara: articular el trabajo entre la Policía y las autoridades migratorias para ponerle la lupa a quienes se encuentran en el territorio sin cumplir con los papeles en regla. Según explicó el mandatario, el objetivo principal es dar con aquellos extranjeros que estén metidos en problemas con la ley, para luego revisar la situación de quienes andan sin la documentación al día.
Sin rodeos frente al control
Durante un consejo de seguridad en la capital del Atlántico, el jefe de Estado dejó ver que esta postura no es nueva, sino una promesa que mantuvo desde su campaña y que ahora ejecutará sin titubeos. “Yo lo asumo. Aquí no voy a aceptar migración ilegal”, sentenció, dejando claro que asumirá la decisión tanto en el terreno político como en el administrativo.
Aunque las autoridades recordaron que no tener los papeles al día no es un delito por sí solo, sí implica que quienes estén en esa condición deberán someterse a los procesos de revisión y posibles medidas que marca la ley.
Este pulso sobre el control de fronteras y calles toma mucha más fuerza si se mira el panorama actual. De acuerdo con cifras recientes de Migración Colombia, aunque la gran mayoría de la población migrante venezolana ya cuenta con sus papeles en orden, todavía hay medio millón de personas que permanecen en el país de forma irregular, un reto gigante para las autoridades locales y nacionales que ahora entra en una fase de máxima vigilancia.
Créditos de la imagen: Colprensa










