En un movimiento que redefine el tablero energético regional, el buque tanque Gloria Maris zarpó este domingo desde el complejo portuario de Jose, en Anzoátegui, con destino al Louisiana Offshore Oil Port (LOOP). Este envío marca el primer cargamento directo de crudo venezolano a los Estados Unidos bajo el histórico acuerdo de suministro de 50 millones de barriles pactado entre Caracas y la administración de Donald Trump.
La reactivación de esta ruta directa ocurre tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de enero y bajo la gestión de Delcy Rodríguez, quien actúa como interlocutora en el actual proceso de transición. El petrolero, con bandera de Liberia, transporta aproximadamente un millón de barriles de crudo pesado Merey, una mezcla esencial para las refinerías de la costa del Golfo de México que no procesaban este crudo de forma directa desde la imposición de sanciones en 2019.
Hasta la semana pasada, las exportaciones bajo el nuevo acuerdo —que ya suman entre 10 y 11 millones de barriles— se realizaban mediante trasbordos en terminales del Caribe. El viaje del Gloria Maris elimina estos intermediarios, reduciendo costos logísticos y acelerando el flujo de caja hacia el país.
Puntos clave de la operación
Actores globales: Las comercializadoras Trafigura y Vitol lideran estas operaciones tras recibir licencias especiales de Washington para gestionar el crudo cedido como parte del acuerdo.
Impacto financiero: Se estima que los primeros 300 millones de dólares derivados de estas ventas ya han ingresado a la economía nacional para ser subastados en la banca privada.
Logística adicional: Paralelamente, el buque Volans zarpó hacia Curazao con 450,000 barriles, mientras se preparan los primeros envíos de fuel oil.
A pesar del éxito del despacho, la industria enfrenta el reto de drenar los más de 40 millones de barriles acumulados en almacenamiento antes de poder normalizar los niveles de extracción.










