Los vehículos clásicos, más que autos, son artefactos de ingeniería que exigen un régimen de cuidado especializado, muy distinto al mantenimiento de un coche moderno.
El motor histórico, a menudo con diseños de hace más de medio siglo, es particularmente sensible a las tolerancias, los materiales y, crucialmente, los fluidos modernos.
Un error común es utilizar aceites de motor actuales. Muchos motores clásicos de alto rendimiento tienen árboles de levas de cabeza plana que requieren el aditivo antidesgaste Zinc Dialquil Ditiofosfato (ZDDP).
Las normativas ambientales han reducido este aditivo en los aceites modernos, lo que puede provocar un desgaste prematuro y catastrófico en un motor clásico. Por lo tanto, el uso de aceites especializados con alto contenido de ZDDP es una regla de oro.
Además, la conducción regular es vital; un clásico no debe estar inactivo por períodos prolongados. El movimiento previene que los sellos de goma se resequen, que el combustible moderno (que contiene etanol) corroa las líneas de combustible de metal y que la humedad se acumule en los componentes internos.
El mantenimiento del motor clásico es un diálogo constante entre la preservación de la originalidad y la adaptación a las exigencias químicas y ambientales de hoy.










