El despliegue naval de Estados Unidos en la región del Caribe y el Pacífico Oriental ha alcanzado un nuevo nivel esta semana con la incorporación del USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más grande del mundo y un portaaviones nuclear.
La Fuerza Naval de EE. UU. confirmó que el buque ha entrado en la zona del Comando Sur, que abarca América Latina y el Caribe. Este movimiento se produce tres semanas después de que se ordenara su despliegue y es interpretado por varios analistas como un paso más en la mayor acumulación militar estadounidense en la región en décadas.
El USS Gerald R. Ford no opera solo; se une a una fuerza de combate que ya incluye otros buques de guerra, un submarino nuclear y cazas de última generación F-35 que han estado operando en el área en las últimas semanas.
El incremento en la presencia naval coincide con una intensificación de las operaciones contra presuntas embarcaciones dedicadas al narcotráfico. Según los reportes, la Fuerza Naval de EE. UU. ha llevado a cabo al menos 19 ataques recientes en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico Oriental.
Estas operaciones han tenido consecuencias fatales, con un saldo reportado de al menos 75 personas muertas.
El despliegue de activos de tan alta capacidad como el USS Gerald R. Ford subraya la seriedad de las operaciones de seguridad y control marítimo de Estados Unidos en la zona, pero también alimenta el debate sobre una posible escalada en la militarización del Caribe y sus implicaciones geopolíticas para la región.










