El otoño es más que calabazas, hojas que caen y suéteres acogedores. Esta estación de transición, que marca el camino hacia el invierno, está llena de datos fascinantes y fenómenos naturales que la hacen única.
1. ¿Por qué cambian de color las hojas?
Aunque a menudo asociamos el rojo y el naranja con la muerte de la hoja, en realidad es un proceso de “reserva de energía”. A medida que los días se acortan, la producción de clorofila (el pigmento verde) se detiene. Esto permite que otros pigmentos, como los carotenoides (amarillos y naranjas) y las antocianinas (rojos y púrpuras), que siempre estuvieron ahí pero enmascarados, salgan a la luz.
2. La “Super Luna de Cosecha”
El nombre “Luna de Cosecha” se le da a la luna llena más cercana al equinoccio de otoño. En el pasado, su brillo adicional permitía a los agricultores trabajar hasta tarde, cosechando sus cultivos antes de que las temperaturas cayeran.
3. El equinoccio de otoño no es el mismo día en todas partes
Aunque celebramos el inicio del otoño en una fecha específica (alrededor del 22 o 23 de septiembre en el hemisferio norte), el momento exacto del equinoccio —cuando el sol cruza el ecuador celeste— varía. El equinoccio es un instante preciso en el tiempo, no un día completo, y su fecha exacta cambia cada año.
4. Los animales se preparan para la hibernación
El otoño es un período de atracones para muchos animales. Ardillas, osos y castores, entre otros, se dan un festín para acumular grasa corporal que les servirá como reserva energética durante los meses fríos de hibernación.
5. Otoño vs. “Fall”
La palabra “fall” para referirse a esta estación, común en inglés, tiene su origen en la expresión “fall of the leaf” (la caída de la hoja), que se popularizó en el siglo XVI. Por otro lado, la palabra “otoño” proviene del latín “autumnus”, que posiblemente signifique “el fin del año”.










